Sí.
El silencio es un bien preciado que me gustaba disfrutar. Ahora mismo, sin embargo, pagaría lo que no tengo por escuchar algo, cualquier cosa que no fuera mi propia voz, el sonido de mis pasos o el tamborilear de mis dedos en el suelo.
No sé cuánto tiempo llevo aquí y ya no recuerdo ni por qué me trajeron. Dentro de poco me temo que habré olvidado incluso dónde estoy.
A veces creo oír que alguien viene, ¡como ahora mismo!. Suele ser mi imaginación que empieza a gastarme malas pasadas, sin embargo esta vez ¡estoy convencido!.
Advertisement