Siempre me asalta la misma duda, ¿cómo sabré que estoy muerto? El único consuelo que quizá me queda es que probablemente en eso consista morir, en no saber.
Al fin y al cabo, uno sólo es consciente de estar dormido, incluso de los sueños, cuando despierta. Mientras, sólo la nada ante el infinito y la eternidad. Y hasta ese momento, la angustia de la certeza del suceso y el alivio de la incertidumbre del instante.
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Pekas // Marzo 22, 2009 a 6:48 pm |
Angustia y alivio cojidos de la mano en esta otra pequeña muestra de tú buen hacer ( y escribir.. )