Cuando terminó la lista de sus objetivos en la vida, cayó en cuenta de que se le había olvidado incluir uno esencial. Y decidió empezar por ese. Así que cerró la libreta, sorbió algo de su zumo de naranja y se recostó en en la hamaca dejando que el tenue sol de primavera le calentara las mejillas. Cerró los ojos.
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