Hamada

Entradas de Febrero 2008

La Luna bajo los pies

Febrero 29, 2008 · Dejar un comentario

El piolet emitía un breve y fugaz zumbido cada vez que el regatón pinchaba la nieve. Los crampones hacían que la nieve crujiera a cada paso. La luna iluminaba el blanco níveo con claridad diurna y, al fondo, las sombras de las cumbres recortaban una línea imaginaria entre unos monstruos dormidos y un mar de estrellas.

Categorías: Agenda de Monstruos · Espacios
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El tiempo

Febrero 14, 2008 · Dejar un comentario

Cuando terminó la lista de sus objetivos en la vida, cayó en cuenta de que se le había olvidado incluir uno esencial. Y decidió empezar por ese.  Así que cerró la libreta, sorbió algo de su zumo de naranja y se recostó en en la hamaca dejando que el tenue sol de primavera le calentara las mejillas. Cerró los ojos.

Categorías: Calma
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Dos cosas

Febrero 11, 2008 · 3 comentarios

A veces se vaciaba casi por completo y sólo había dos cosas en su ser; una era desazón y la otra no la sabía reconocer.

Categorías: Inquietud
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Un último beso

Febrero 6, 2008 · 2 comentarios

Un último beso fugaz. Sale rápidamente del vagón. Ya lo echa de menos y, mientras anda los primeros pasos, se vuelve buscando complicidad con una sonrisa. Él, ajeno, rebusca desinteresadamente en una bolsa. Ella sigue caminando de espaldas al vagón, todavía sonríe ligeramente pero ya no mira. Él, entonces, siente una súbita ausencia y la busca por el andén. No la ve. Ella se mezcla entre la gente y desaparece mientras pierde la sonrisa. El tren inicia la marcha y cierto vacío se queda flotando entre ellos. Es un vacío tangible, fino, que se va estirando como un elástico mientras el tren se aleja. Finalmente, en medio del túnel el vacío se quiebra con un tenue chasquido. Pero ninguno de los dos lo percibe. Y quién sabe si ese vacío inexistente, roto, ajeno, perdurará hasta el amanecer del día siguiente.

Categorías: Espacios
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Tallarines

Febrero 1, 2008 · Dejar un comentario

Enrollar y plegar. Después amasar y estirar. Por último sacudir para elongar… y, ahí, en ese movimiento, la masa de los tallarines golpeaba rítmicamente la tabla con la harina espolvoreada haciendo surgir, a cada golpe, una pequeña nube. Esta con forma de dragón magiar, esta de ahora con forma de osbalí, esta.. vaya, esta no tiene forma.

Categorías: Agenda de Monstruos
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