El fado sonaba melancólico en el destartalado altavoz de la cafetería. El sabor amargo del café inundaba su paladar y el sol brillaba sobre el Duero. El mundo se ralentizaba alrededor mientras veía en los ojos de ella, en ese azul que competía con el azul del río y con el azul del cielo, ese azul interminable, la intensidad que paladeaban sus sentidos.
Entradas de Enero 2008
Fado
Enero 30, 2008 · Dejar un comentario
Categorías: Calma · Eternidad
Etiquetado: amar, azul, fado, lisboa, sol
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Enero 29, 2008 · Dejar un comentario
A pesar de todo se podía decir que era feliz. Le cogío una mano, sonrió y se convenció de que en efecto era feliz y decidió, allí mismo, decírselo.
Sombra
Enero 28, 2008 · Dejar un comentario
Apagaba la luz y ya no la veía. Nervioso la volvía a encender y ahí estaba. La sombra permaneció inmóvil, fija, constante, tozuda. Su desazón lo mantuvo despierto, repitiendo el gesto sin cesar hasta que cayó dormido.Cuando despertó, ya no estaba y la certeza de que de nuevo, al anochecer, volvería, le llenó de desasosiego.
Categorías: Eternidad
Etiquetado: Desasosiego, enternidad, sombra
El momento oportuno
Enero 25, 2008 · Dejar un comentario
En el azul del cielo se recortaban las siluetas de dos grandes bloques de granito que proporcionaban sombra a las lagartijas. El calor aumentaba y los grillos, a lo lejos, iniciaban su cántico intentando conjurar a los rayos de Sol.Una de las lagartijas salió, repentinamente, del refugio que procuraban las rocas. Aceleró hasta alcanzar gran velocidad. Mantuvo la velocidad durante unos segundos y, súbitamente, abrió las patas perdiendo el contacto con el suelo y planeando paralela al suelo. Antes de que empezara a perder velocidad y altura, una fuerte sacudida la proyectó hacia el cielo y, allí, describiendo una gran parábola, con las patas extendidas y la cola arqueada hacia arriba, la lagartija se sintió volar y una mueca extraña en sus mandíbulas recordaba una sonrisa de satisfacción.Mientras, en el suelo, un desconcertado jabalí se preguntaba qué había golpeado la parte darriba de su hocico mientras corría velozmente alejándose de un grupo de perros que, finalmente, habían parecido perder el rastro.
Categorías: Agenda de Monstruos
Etiquetado: lagartijas, momento oportuno